El asilo político: refugio inviolable

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, la etimología de la palabra Asilo proviene del griego ásylon que significa refugio inviolable.

El Asilo Político es una figura íntimamente vinculada con los ámbitos de validez territorial y personal, cuyo orígenes deben rastrease en derecho de la antigua Grecia, de donde pasó al Derecho Romano y fue, finalmente, incorporada al Derecho Canónico. Gracias a ella, los criminales se podían refugiar en lugares sagrados como templos, conventos, cementerios, universidades, etc., de los cuales no podían ser extraídos a la fuerza.

En los siglos pasados se daba ese nombre a los lugares que tenían el privilegio de refugiar a los delincuentes perseguidos por la justicia, que no podían ser sacados de ellos por la fuerza, porque otra cosa habría significado una profanación, pues tales asilos estaban referidos a lugares sagrados. Es una costumbre absoluta y lógicamente desaparecida.

Subsiste tan sólo en el Derecho Internacional Público, especialmente de los países latinoamericanos, a efectos de que los delincuentes políticos se asilen en los locales de representaciones diplomáticas de otros países que los admitan y de los cuales no pueden ser sacados sin autorización del representante diplomático, por ser ello consecuencia de la ficción de extraterritorialidad diplomática. Llámase también asilo el que conceden algunos países a los perseguidos (o temerosos de serlo) de otros países, por razones políticas y que buscan refugio en aquéllos. Este último aspecto de la institución es muy en los tiempos que corren.

Según Fernando Velázquez en su obra “Teoría de la Ciencia del Derecho Penal”, el Asilo es la protección que un Estado concede a una persona que huye de otro, donde es perseguida por razones políticas o por discriminación.

El Asilo Político puede ser de dos clases:

  1. Asilo Territorial: Este Ocurre cuando la protección es asumida directamente por el Estado en su territorio.
  2. Asilo Diplomático o Político: Este sucede cuando se concede refugio a un ciudadano en legaciones diplomáticas o en edificios destinados a oficinas o habitaciones de los funcionarios de otros Estados, situado en el territorio. En ambos casos se le garantiza al refugiado no extradición sobre todo cuando se trata de delito político o de opinión, o cuando se atiende a razones. Es así, como se ha establecido en diversos convenios firmados en el continente como el Tratado del 23 de Enero de 1889, El convenio de la Habana del 20 de Mayo de 1928, suscrito y ratificado por casi todos los países del continente; así como también el Tratado del 4 de Agosto de 1939 rubricado por varios países del cono sur, en la misma fecha; y el Convenio de Asilo Diplomático de Caracas de 1954, entre otros de los cuales no vamos mencionar ahora.

    Asilo político
    Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, Inglaterra

Debemos observar que esta institución tiene rango constitucional en algunos Estados Latinoamericanos, por ejemplo en Colombia, donde su carta fundamental se reconoce el derecho de Asilo en los términos previstos en la Ley y se prohíbe además la extradición de extranjeros por delito político o de opinión.

Como es obvio, dado que la figura del asilo implicar la exclusión de la persecución penal en relación con ciertas personas por parte de otros Estados o potencias extranjeras, con la consecuente de la extradición, debe ser estudiada en esta sede dado su interés para el derecho penal.

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