Tendencia restrictiva en el Asilo Político

Según vemos, Francia ya ha limitado en su ley la exclusión de cierta clase de delitos políticos, y lo mismo lo hace la legislación Alemana, exceptuando del Asilo los autores de actos reprochables.

Por la vía de la restricción ha llegado al máximo el Código fascista, donde no se haya acogido el asilo para la delincuencia política. Hace muchos años que Lammasch exceptuaba los delitos contra la vida de los semejantes, y lo mismo hace luego Conti Martiz no comprende el incendio. Y Pella, las acciones muy graves e inmorales.

El Instituto de Derecho Internacional, en su sesión de Ginebra habida en 1892, y el artículo 6° del Tratado tipo de la Comisión Internacional penal y penitenciaria, representan esta tendencia restrictiva de la inmunidad política en materia extradicional. El acuerdo del citado Instituto exceptúa de aquel favor los crímenes conexos de índole grave, desde el punto de vista de la moral y del Derecho común, tales como el asesinato, homicidio, envenenamiento, etc. El artículo 6° del Tratado tipo a que acabamos de referirnos, exceptúa, a su vez, los casos de homicidio ejecutados o intentados con una brutalidad particular.

Excepción de los magnicidas

A consecuencia del atentado de Jaquin contra Napoleón III el año 1854, la ley Belga de 22 de marzo de 1856 declaró que “no se considerará político ni hecho Conexo a un 4elito semejante el atentado contra la persona del Jefe de un Gobierno extranjero o contra miembros de su familia, si este atentado constituye un hecho de asesinato, de homicidio o de envenenamiento”. El Tratado que se celebró entre Francia y Bélgica aquel mismo año es el primero ‘que contiene esa fórmula, que desde entonces se conoce como “cláusula belga relativa al atentado”.

La inmensa mayoría de los convenios de extradición la aceptan, si se exceptúan Inglaterra y Estados Unidos. Suiza somete a examen minucioso el problema, e Italia también rechazó la famosa cláusula hasta este siglo. Desde la muerte del rey Humberto, en 1900, sigue la communis opinio.

La excepción de la excepción se ha ido ampliando y hoy son varios los tratados y, sobre todo, las leyes internas que proclaman la entrega de los magnicidas; es decir, de los autores de homicidio contra los Ministros y altos funcionarios. Por eso entregó la República de Weimar a Nicolao, el matador del Presidente del Consejo Eduardo Dato: Mas aun debemos reconocer que la materia se haya sujeta a los quehaceres políticos. En 1921, Alemania negó la entrega de Emerich Csernyak, acusado de la muerte del conde Tisza, ex Presidente del Consejo de Ministros de Hungría. Ello dio motivo a que tres años después del gobierno Húngaro negase la extradición de Schuletz, homicida de Mathías Erzberger.

Por otro lado el código Bustamante en su Artículo 357, enseña lo siguiente: “No será reputado delito político, ni hecho conexo, el de homicidio o asesinato del jefe de un estado contratante o de cualquier persona que en él ejerza autoridad”. A nuestro entender no hay motivo alguno para semejante excepción. En el más característico de delitos político es la muerte dada al Tirano, que en la mayoría de los casos es el Jefe del Estado. Es así, que cuando el móvil político provoca el magnicidio, su autor tiene que recibir asilo.

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