Category: TÍTULO IV: DE LOS AUSENTES

De los ausentes en el código civil dominicano

TÍTULO IV:
DE LOS AUSENTES

CAPÍTULO I:
DE LA PRESUNCIÓN DE AUSENCIA

Art. 112.- Si hay necesidad de proveer a la administración de todos o parte de los bienes de una persona cuya ausencia se presuma, y que no tiene apoderado en forma, se determinará por el tribunal de primera instancia con arreglo a la demanda de las partes interesadas.

Art. 113.- El tribunal, a requerimiento de la parte más diligen­te, nombrará un notario que represente los presuntos ausentes en los inventarios, cuentas, particiones, y liquidaciones en las cuales puedan estar interesados.

Art. 114.- El ministerio fiscal está especialmente encargado de velar sobre los intereses de las personas que se reputen ausentes; y será oído en todos los incidentes y cuestiones que a las mismas se refieran.

CAPÍTULO II:
DE LA DECLARACIÓN DE AUSENCIA.

Art. 115.- Cuando una persona se hubiere ausentado de un domicilio o residencia, no teniéndose noticia de ella durante cuatro años consecutivos, las partes interesadas podrán pedir al tribunal de primera instancia que se declare la ausencia.

Art. 116.- Para hacer constar la ausencia, el tribunal, después de examinar todos los documentos presentados, dispondrá que se haga una información contradictoria con el fiscal en el distrito a que el domicilio pertenezca y en el de la residencia, si son distintos el uno del otro.

Art. 117.- El tribunal, al dictar fallo sobre la demanda, tendrá muy presentes los verdaderos motivos de la ausencia y de las causas que hayan impedido recibir noticias del individuo cuya ausencia se presume.

Art. 118.- El Fiscal remitirá al Procurador General de la Re­pública, que los hará públicos, los fallos tan pronto como sepronuncien.

Art. 119.- La sentencia de la declaración de ausencia no se pronunciará sino un año después del fallo en que se ordenare la información.

CAPÍTULO III:
DE LOS EFECTOS DE LA AUSENCIA

SECCIÓN 1A.:
DE LOS EFECTOS DE LA AUSENCIA RELATIVAMEN‑

TE A LOS BIENES POSEÍDOS POR EL AUSENTE
EL DÍA DE SU DESAPARICIÓN

Art. 120.- En el caso en que el ausente no hubiere dejado poder para la administración de sus bienes, sus herederospresuntos en el día de la desaparición o de las últimas noti­cias, podrán, en virtud de fallo definitivo declaratorio de la ausencia, obtener la posesión provisional de los bienes que pertenecieran al ausente en el día de su marcha o en el de sus últimas noticias, con la obligación de dar fianza bastante para su administración.

Art. 121.- Si el ausente hubiere dejado un poder, sus herede­ros presuntos no podrán solicitar la declaración de ausencia y la posesión provisional, sino después de pasados diez años desde su desaparición o últimas noticias.

Art. 122.- Lo mismo sucederá si cesaren los efectos del poder, en cuyo caso se proveerá a la administración de los bienes delausente, con arreglo a lo preceptuado en el capítulo primero del presente título.

Art. 123.- Cuando los herederos presuntos hayan obtenido la posesión provisional, si existiese testamento se abrirá ainstancia de los interesados o del fiscal del tribunal; y los legatarios, los donatarios, como todos los que tuvieren sobre los bienes del ausente derechos subordinados, a la condición de su muerte, podrán ejercitarlos provisionalmente siempre que prestasen fianza.

Art. 124.- El esposo que gozare de la comunidad de bienes, si opta por la continuación de la comunidad, podrá impedir laposesión provisional y el ejercicio de todos los derechos que dependan del fallecimiento del ausente, y tomar y conservar por derecho de preferencia la administración de los bienes de aquél. Si el esposo pide la disolución provisional de la comu­nidad, ejercitará todos sus derechos legales y convencionales, con obligación de prestar fianza en lo que se refiere a las cosas susceptibles de restitución.

La mujer que opte por la continuación de la comunidad, con­servará el derecho de renuncia de ella.

Art. 125.- La posesión provisional tendrá el carácter de depó­sito, el cual dará a los nuevos poseedores la administración de los bienes del ausente, al que deberán rendirse cuentas si reapareciese o hubiese noticias suyas.

Art. 126.- Los que obtengan la posesión provisional, lo mismo que el cónyuge que hubiere optado por la continuación de lacomunidad, deberán proceder al inventario del mobiliario y de los títulos del ausente, en presencia del fiscal, en el tribunal de primera instancia o de un Juez de Paz requerido al efecto por el fiscal. El tribunal ordenará si procede vender todo o parte del mobiliario. En caso de venta, se empleará su precio y el de los frutos obtenidos.

Los que hayan contraído la posesión podrán solicitar para su seguridad que se proceda por un perito nombrado por el tribunal, a examinar y hacer constar el estado de los bienes inmuebles.

Su dictamen será aprobado por el tribunal en presencia del fiscal, y los gastos se deducirán del producto de los bienes del ausente.

Art. 127.- Los que a consecuencia de la posesión provisional o de la administración legal, hubiesen disfrutado de los bienes del ausente, no deberán entregarle más que la quinta parte de sus rentas, si regresare antes de los quince años cumplidos de la desaparición; y la décima, si su regreso se realizase después de los quince años cumplidos. Pasados treinta años de ausen­cia, les pertenecerá a los poseedores la totalidad de la renta.

Art. 128.- Los que únicamente posean a título de posesión provisional, no podrán enajenar ni hipotecar los bienes delausente.

Art. 129.- Si otorgada la posesión provisional, pasaren treinta años y la ausencia continuara, o desde que el cónyuge pre­sente goce de la administración de los bienes del ausente; o si hubieren pasado cien años a contar desde la fecha del na­cimiento del ausente, se levantarán las fianzas; todos los que tengan derecho podrán pedir la partición de bienes y solicitar se otorgue por el tribunal de primera instancia la posesión definitiva.

Art. 130.- Los herederos más próximos del ausente, serán lla­mados a sucederle en el día en que se prueba su fallecimiento,estando obligados los poseedores de los mismos bienes a restituirlos, con las reservas que en su favor y respecto de los frutos o rentas establece el artículo 127.

Art. 131.- Si el ausente regresa, o se prueba su existencia du­rante la posesión provisional, cesarán los efectos de la senten­cia que haya declarado la ausencia, sin perjuicio, si ha lugar, de las medidas prescritas en el capítulo primero del presente título para la administración de sus bienes.

Art. 132.- Si el ausente regresa o se prueba su existencia aun después de declararse la posesión definitiva, recobrará susbienes en el estado en que se encuentren, el precio de los que se hubiesen enajenado, o lo nuevos bienes que procedan delempleo que se hubiese hecho del importe de las ventas reali­zadas.

Art. 133.- Los hijos y descendientes directos del ausente, po­drán también durante los treinta años siguientes a la declara­ción de posesión definitiva, pedir la restitución de sus bienes con arreglo a los dispuesto en el artículo precedente.

Art. 134.- Una vez declarada judicialmente la ausencia, todo el que tuviere derechos que ejercitar contra el ausente, no podrárepetir más que contra las personas que estén en posesión de los bienes o tengan su administración legal.

SECCIÓN 2A.:
DE LOS EFECTOS DE LA AUSENCIA RELATIVAMEN
TE A LOS DERECHOS EVENTUALES QUE PUEDAN
CORRESPONDER AL AUSENTE.

Art. 135.- El que reclame un derecho perteneciente a un individuo cuya existencia se desconozca, debe previamenteprobar que aquel en cuya representación solicita, existía al nacer la acción o derecho reclamado; hasta que esta prueba no se verifique, no se admitirá la demanda.

Art. 136.- La herencia a la cual sea llamado un individuo cuya existencia se desconozca, recaerá exclusivamente en aquellaspersonas con las cuales aquél debía concurrir, o a las que en su defecto tenían derecho a suceder.

Art. 137.- Las disposiciones de los artículos precedentes se en­tenderán sin perjuicio de las acciones de petición de herencia y de otros derechos que correspondiendo al ausente o a sus representantes o causahabientes, no se extinguen más que por el lapso del tiempo establecido para la prescripción.

Art. 138.- Mientras el ausente no se presente o las acciones no se ejerciten por su parte, los que hayan recogido la sucesiónharán suyos los frutos percibidos de buena fe.

SECCIÓN 3A.:
DE LOS EFECTOS DE LA AUSENCIA
CON RELACIÓN AL MATRIMONIO.

Art. 139.- El cónyuge ausente no podrá impugnar el nuevo matrimonio contraído por el cónyuge presente, sin que susapoderados presenten la prueba de su existencia.

Art. 140.- Si el cónyuge ausente no hubiese dejado parientes aptos para sucederle, podrá el otro cónyuge solicitar la pose­sión provisional de los bienes.

CAPÍTULO IV:
DE LA VIGILANCIA DE LOS MENORES
CUYO PADRE HAYA DESAPARECIDO.

Art. 141.- Si el padre ha desaparecido, dejando hijos menores frutos de un mismo matrimonio, la madre quedará encargada del cuidado de los mismos, ejerciendo todos los derechos que correspondieren al marido en lo relativo a la educación de aquéllos y administración de sus bienes.

Art. 142.- Seis meses después de la desaparición del padre, si la madre hubiese fallecido al tiempo de esta desaparición,o si muriese antes que se declarase la ausencia del padre, se confiará el cuidado de los hijos por el consejo de familia a losascendientes más próximos o, en su defecto, a un tutor provisional.

Art. 143.- Lo mismo sucederá en el caso en que el esposo ausente haya dejado hijos menores de matrimonio contraído anteriormente.