El Movimiento Revolucionario 14 de junio

El Movimiento Revolucionario “14 de junio”, se convirtió en la tercera fuerza política de entonces y la principal organización anti-imperialista, a través de su líder, Manuel Aurelio Tavárez Justo (conocido como “Manolo”) se había alertado al presidente Juan Bosh sobre la posibilidad de un golpe de Estado en su contra apoyado por la Iglesia, la Burguesía, el Alto Mando Militar y la Embajada de Estados Unidos. En una concentración en la puerta del Conde en Santo Domingo, afirmó ‘ “Óiganlo señores de la reacción, si imposibilitan la lucha pacífica del pueblo, el “14 de junio” sabe muy bien donde están las escarpadas montañas de Quisqueya; y a ellas…a ellas iremos, siguiendo el ejemplo y para realizar la obra de los Héroes de junio de 1959, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, el espíritu de la Revolución….porque no nos quedará, entonces, otra alternativa, que la de Libertad o Muerte”!!
Tras el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, e instalado un triunvirato presidido por Emilio de los Santos, el Movimiento Revolucionario “14 de junio”, dio inicio, la noche del 28 de noviembre, a una insurrección, con seis (6) frentes guerrilleros, que tenía como propósito el retorno al orden institucional y la reposición de la Constitución de 1963.
En el más importante de los frentes, ubicado en Las Manaclas, estaba Manolo Tavárez Justo, quien a la vez era el Comandante General de la guerrilla.
Con una débil y pobre preparación física y militar, junto a un entorno político nacional dominado por la derecha y con una resistencia urbana-social escasa e inefectiva, el movimiento insurgente fue rápidamente diezmado, al extremo de que a 21 días de iniciado cuatro (4), de los seis (6) frentes, estaban desmembrados, con la agravante, tal y como se consigna en el Diario de la Guerrilla de Las Manaclas, que más de la mitad de los integrantes del principal frente guerrillero estaba al borde del colapso o capturados. Veintinueve (29) hombres perdieron la vida, y Manolo Tavárez Justo fue capturado vivo y fusilado, a pesar de que se le habían dado garantías de que su vida sería respetada.
El fusilamiento de Manolo Tavárez Justo provocó la renuncia del presidente del Triunvirato Emilio de los Santos, y sirvió de inspiración a la lucha contra los que habían realizado el golpe de estado en 1963.